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Mi experiencia como diseñadora de sonido y actriz

  • Taller de Investigación en Arte Teatral.
  • 10 may 2025
  • 2 Min. de lectura

Por Roxanna Rivera

La experiencia en esta producción fue, sin duda, una de las más enriquecedoras que he tenido hasta ahora. Como diseñadora de sonido, me sentí completamente cómoda y motivada. Tuve la oportunidad de sumergirme a fondo en el universo que rodea la obra, lo que me permitió conectar con los personajes y sus emociones desde una perspectiva distinta, más sensorial e intuitiva. Este rol me retó a pensar más allá del texto y de la escena visual, a imaginar cómo se escucha el mundo que habitan los personajes y cómo esos soni



dos pueden influir en la experiencia del público. Escuchar mi diseño sonoro cobrar vida durante las funciones fue inmensamente satisfactorio. No solo validó el trabajo invertido, sino que me recordó por qué disfruto tanto este tipo de procesos creativos y me impulsó a seguir explorando esta área en el futuro.

En cuanto a la dirección y organización, me sentí respaldada y acompañada en todo momento. El director estuvo siempre dispuesto a atender mis dudas, abierto al diálogo y a los aportes de cada integrante del equipo. Hubo un calendario claro y bien estructurado, lo que permitió que cada etapa del montaje se desarrollara con orden y fluidez. Este tipo de liderazgo colaborativo y respetuoso marca una gran diferencia en el ambiente de trabajo y en el resultado final.

Desde el lugar de actriz, sin embargo, la experiencia fue un poco más compleja. Me costó establecer una conexión sólida con mi compañero de escena, algo que considero fundamental para lograr una actuación orgánica y creíble. Esta dificultad me llevó a modificar por completo la construcción inicial de mi personaje, ajustándola en función de la dinámica escénica que se fue dando. Aunque fue un reto que asumí con responsabilidad, esta constante adaptación terminó afectando, en cierta medida, mi disfrute de la puesta en escena. Sentí que no logré entregarme por completo al personaje como hubiera querido.

Aun así, me llevo muchos aprendizajes de esta experiencia. El proceso me confrontó con mis propios límites y me invitó a encontrar nuevas herramientas para resolver situaciones escénicas complejas. A pesar de los retos, disfruté mucho el trabajo colectivo, el ambiente de colaboración y el cariño con el que se llevó adelante todo el proyecto. Me voy agradecida, con la certeza de que cada vivencia, incluso las más difíciles, nutren y fortalecen mi camino como artista.


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