Reseña sobre la adaptación de sueño de una noche de verano por la compañía universitariade teatro.
- Taller de Investigación en Arte Teatral.
- 3 may 2025
- 3 Min. de lectura
Por Hannah Gallimore
Esta puesta en escena es una curiosa y arriesgada adaptación del clásico de Shakespeare, dándole un giro contemporáneo con el cambio de roles entre Titania y Oberon. Sin embargo, este giro en el argumento no se convierte en un lastre para la puesta en escena, sino que la enriquece significativamente.
La historia empieza con un ritmo un poco lento, pero a medida que avanza es difícil no inmiscuirse en ella y disfrutarla. Aprovecha recursos físicos para la comedia, muy al estilo de la comedia del arte; las acciones y sus reacciones son el punto fuerte de esta puesta en escena, volviendo el elemento físico uno de sus mayores aciertos.
Este año, la CUT nos ayudó a mejorar ciertos aspectos de nuestra actuación y fisicalidad mediante talleres que fortalecieron notablemente nuestro trabajo y nos brindaron la oportunidad de crecer como actores, no solo para esta puesta en escena, sino también para nuestras carreras.
Pese a que la dirección del profesor Edwin, en algunos casos, era un poco dura, siempre se mostró como un guía preocupado por nuestro desarrollo, exhortándonos a dar lo mejor de nosotros. Un potencial que para nosotros podía ser invisible a simple vista, para él era una idea clara, y eso fue lo que hizo de la puesta en escena el éxito en que se convirtió.
Pese a que no tuve el placer de verla, tuve el privilegio de estar en el escenario y escuchar/sentir de primera mano las reacciones del público, quienes disfrutaban cada segundo de esta obra, al punto de verse involucrados en la historia intentando anticipar lo que pasaría.
Cuando se daban cuenta de lo que estaba a punto de suceder antes de que ocurriera, esas eran, personalmente, mis partes favoritas, porque, pese a que eran capaces de predecir la acción, el modo en que esta se desarrollaba (aunque sabían esencialmente lo que sucedería, no eran capaces de anticipar el cómo) era lo que más los mantenía en la historia y al borde del asiento.
A pesar de que el ritmo decaía en algunas partes, las personas se mantenían interesadas en la puesta en escena. Se sentía como un juego de malabares en el que al malabarista estaba a punto de caérsele la pelota, pero de algún modo la rescataba. El público, aunque bajaba en energía durante algunas escenas, la recuperaba rápidamente con las intervenciones de los cómicos, los enamorados y los personajes que pertenecían al bosque.
Las luces te introducen en la atmósfera del bosque encantado de una manera magistral. Una de las cosas más destacables de esta puesta en escena es cómo la coordinación de los elementos estéticos hace que entres fácilmente en este reino de fantasía y no salgas de él hasta el final. Desde las luces, utilería, vestuario y maquillaje, todo logra que el público se sienta visualmente en este bosque, y el sonido permite percibir esta puesta en escena con todos los sentidos de un modo sublime.
No sé cómo se habrá percibido desde afuera, pero sé que, estando en escena, se sintió como si
cada uno de los actores disfrutara sus roles. Se sentían cómodos con las dinámicas y le daban algo propio a los personajes para llevarlos a la vida. En el momento en que llegamos al teatro, la obra se sintió nuestra, y creo que eso es perceptible por el público al notar la energía tan linda que irradia esta obra.
Las críticas que recibimos por el trabajo hablan del esfuerzo que puso cada uno en ella, del trabajo que se hizo para llevarla a cabo y de la excelente coordinación de los elementos, gracias a la dirección.
Hay un par de factores a mejorar, como el trabajo de la voz en algunos de los personajes y el ritmo que en ciertas escenas caía. Sin embargo, el trabajo en general es muy bueno, y conociendo el margen de mejora, sé que esta nueva presentación en el Teatro El Círculo será una oportunidad para seguir irradiando esta magia, pero potenciándola significativamente.
Los actores nos sentíamos muy cómodos con nuestros roles; el equipo siempre estaba alrededor nuestro para asegurarse de que las cosas estuviesen bien. También, a nivel de elenco, hubo mucho compañerismo y colaboración entre todos. Los backstage estaban enfocados en que la puesta en escena fuese mágica y ponían todo su esfuerzo en hacer un trabajo limpio. Todas las personas que trabajábamos en ella procurábamos que todo saliera bien, para regalarle al público, durante las tres noches, una experiencia memorable.
Y personalmente, estoy muy emocionada de volver a trabajar con este equipo para la puesta en escena del 19 de mayo en el Teatro El Círculo.




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