Resumen... Reseña
- Taller de Investigación en Arte Teatral.
- 3 may 2025
- 2 Min. de lectura
Por Orlando Ortiz
Sueño de una noche de verano” es una de las comedias más brillantes y encantadoras de William Shakespeare. Ambientada entre el mundo real de Atenas y el mundo mágico de un bosque encantado, la obra entrelaza con maestría tres historias paralelas: la de los amantes confundidos, la de los reyes de las hadas en disputa, y la de un grupo de artesanos que ensaya una obra teatral.
Verla representada en escena es un deleite visual y emocional. El juego de luces, la atmósfera del bosque, la poesía de los diálogos y la comedia física de los personajes crean una experiencia teatral mágica. Al finalizar, uno no sabe si ha visto una obra… o ha vivido un sueño.
Los actores que interpretan a los jóvenes amantes suelen destacar por su energía, intensidad emocional y comedia física.
En escena, estos personajes se persiguen, pelean, lloran y aman con exageración, lo que provoca tanto risa como compasión.
Aquí los actores brillan con presencia escénica y teatralidad física.
· Titania y Oberón: son majestuosos, casi míticos. El actor que hace de Oberón suele moverse con autoridad y elegancia, mientras que Titania impone con fuerza y belleza.
· Puck: roba el show. La actriz que lo interpreta es agil, bromista y casi acrobática. Su relación con el público es especial: a veces se dirige a ellos como si también estuvieran bajo su hechizo.
Los actores cambian de tono sin esfuerzo: de lo poético a lo absurdo, de lo dramático a lo burlesco. Eso mantiene al espectador en un estado constante de sorpresa y deleite.
Verla es sentir que los actores no solo interpretan, sino que juegan contigo, metiéndote en ese mundo onírico en el que todo es posible… incluso enamorarse de un burro.
En esta obra, las luces no solo iluminan, sino que cuentan la historia.
Se hizo un trabajo excelente, verdaderamente cautivador. Cada detalle estuvo tan bien logrado que el espectador no solo observa la historia, se sumerge en ella por completo. La puesta en escena logra envolverte con su magia, con sus luces, con el ritmo ágil y las actuaciones precisas.
Los momentos de los cómicos, se roban todo el show. Sus gestos, su torpeza y su entrega arrancan carcajadas genuinas, y equilibran perfectamente la poesía y la fantasía con el humor más humano. Y no hay algo más hermoso que escuchar al público.




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