Reseña artística como actriz
- Taller de Investigación en Arte Teatral.
- 11 jul 2024
- 5 Min. de lectura
Del 2 al 5 de julio tuve la oportunidad de ser parte del elenco de la obra "El Diablo toca a mi puerta", interpretando al personaje de Frida. Ya que no pude ser espectadora estos días de esta obra ni de la siguiente ("Palabras en la Arena"), me expresaré en base a mi experiencia y lo que pude observar durante los ensayos y detrás de telones. Los ensayos duraron aproximadamente 2 meses en los cuales cada uno pudo memorizarse sus líneas y construir su personaje. Fuimos guiados por nuestro director y profesor Raúl Reyes y la profesora Yamileth Acosta. También pude observar cómo mis compañeros de backstage trabajaron arduamente para ambas obras. A continuación detallaré aspectos como las tramas de ambas obras, opinaré sobre la dirección, la actuación, producción y toda la composición de ambas puestas en escena.
"Él Diablo toca a mi Puerta" (originalmente titulada "La Barca sin Pescador") es una obra escrita por Alejandro Casona en la que un empresario llamado Ricardo Jordán (interpretado por Diego Reyna), sufre una pérdida económica significativa y se ve inmerso en una crisis. Sin embargo, justo en ese momento se le aparece el Diablo (Eduardo Soto), quien le propone un acuerdo: si Ricardo presta su voluntad para matar a un hombre que vive en las Islas Feroe, cuyo nombre es Peter Anderson , el Diablo le entregaría sus riquezas y más a Ricardo. Jordán acepta la apuesta pero se ve tan tremendamente hundido en su culpa así que se arrepiente y decide confesar la verdad para pedir perdón a la familia de Peter. Viaja a las Islas Feroe con la esperanza de que la familia pueda perdonarle pero se entera de una sorpresa que cambiará su vida para siempre. El desenlace es esperanzador, romántico y cómico. Esta obra nos demuestra que el amor es más fuerte que la maldad.
Consecutivamente el segundo elenco le dio vida a la obra "Palabras en la Arena", escrita por Antonio Buero Vallejo, es una obra llena de muchas verdades que se reflejan en diversos ámbitos de la sociedad y no solo dentro de la religiosidad (tales como: la hipocresía, el adulterio, el desprecio, la lujuria y la avaricia). Esta obra cuenta la hazaña de Jesús de Nazaret al salvar a una mujer de ser apedreada y los rumores que rondan entre los fariseos, escribas y demás personas del pueblo, especialmente por lo que Jesús había escrito para cada uno en la arena, revelando la verdadera cara de cada persona. Esta obra fue protagonizada por Aaron Rodríguez (interpretando a Asaf, soldado romano) y Wilcaris Zambrano (Noemí, su esposa). El final es dramático y lleno de asombro.
En cuanto a los aspectos actorales, personalmente la actuación que más me gustó fue la de Eduardo Soto ya que no solo se notó en escena su espectacular presencia escénica si no que también atestigüé el esfuerzo y dedicación de su corporalidad, su construcción de máscara y los matices de voz. Sin duda alguna su actuación fue completa e impecable. Otros personajes que me gustaron mucho fue el de la abuela (Sharmaine), quien jamás soltó a su personaje en escena, incluso cuando el público se reía y el del banquero (Lair Rodríguez) quien también trabajó su personaje de una manera particular y hasta improvisó a parte de actuar su texto correspondiente haciendo reír al público. Puedo decir, del resto del elenco, que estuvimos bien pero quizá pudimos hacerlo mejor ya que a veces no sonábamos creíbles o simplemente se pudo haber trabajado más la caracterización y la concentración. De mi parte, en el escenario casi me rio en dos ocasiones ya que me desconcentré o de repente sentí que me movía de una manera poco orgánica por los nervios. Sin embargo, no ocurrió en todas las funciones. Ahora, sobre "Palabras en la Arena, podría decir que hubo una carencia de matices de voz ya que casi siempre escuchaba a los personajes masculinos gritando, mientras que la fenicia (interpretada por Hannah Gallimore) y Noemí sí jugaron más con el texto implementando mejores tonos de voz enfatizando las intenciones.
A parte de la actuación, opino que la dirección por lo general estuvo bien, pero un detalle me hizo ruido ya que, como ambas obras son de estilo realista, el hecho de que el banquero y los dos consejeros tuvieran una coreografía planificada por el director se vio muy marcado. El tío Marco (interpretado por Michael), otro de los personajes de esta obra corría de una manera poco orgánica y siento que se debió corregir. Por lo demás, considero que la dirección estuvo eficiente ya que ambos tutores trataron de corregir varios aspectos con cada uno de nosotros. En "Palabras en la Arena", quizá se pudo haber mejorado los movimientos en los que se asesinaba a Noemí para que se viera más realista ya que en los ensayos pude observar que se veía marcado y hasta causaba risa entre los actores. También se pudo haber dado más énfasis en el manejo de la voz para no abusar del recurso de los tonos altos. A cerca del desplazamiento, me pareció que en general se vio orgánico ya que los movimientos estaban justificados.
Además de la dirección y la actuación, siento que la producción fue bastante eficaz con el presupuesto que había ya que los boletos eran accesibles para el público (que por lo regular eran estudiantes y/o familiares de estudiantes). También, estuvimos bien alimentados ya que durante los ensayos tuvimos snacks y en el general nos dieron almuerzo. No obstante, la escenografía y la utilería fueron muy sencillas y considero que se pudo agregar algo más en ambas obras para darle más interés visual al público e inmiscuirlos en la trama. Pese a este aspecto, de todas formas, debemos tener en cuenta que como artistas es más importante la actuación que cualquier otro aspecto escénico y pese a que no fue perfecto pudimos sacar esta producción adelante. Como actores, nosotros mismos nos encargamos de nuestro maquillaje y algunos de nuestro propio vestuario. Esto fue propicio ya que ahorramos dinero y pusimos en práctica nuestros conocimientos. La obra en la que más se invirtió en vestuarios fue la segunda ya que eran de la época y la primera era contemporánea. La iluminación y el sonido generalmente ambientaron pertinentemente la acción dramática, salvo por el segundo día en el cual hubo varias fallas técnicas por falta de personal. Y en cuanto al escenario, opino que las dimensiones fueron suficientes ya que por cada escena no habían tantos personajes. Tal vez las obras pudimos haberlas presentado en otro teatro pequeño ya que el Teatro la Estación es caracterizado porque se presenten comedias y habían momentos en el que el público se reía sin necesidad, entonces talvez parte de este efecto fue el lugar, aunque esto no ocurrió todos los días.
Finalmente, opino que pese al poco presupuesto y algunas fallas, ambas obras causaron un impacto positivo en el público ya que no solo reaccionaron efusivamente en la mayoría de los días, si no que también transmiten mensajes que aportan a nuestra sociedad. Por ende, sí las recomendaría al público panameño, no solo para entretenerse, si no también para llevarse a casa emociones encontradas y una moraleja de cada una. Cabe notar que esta obra quizá no cumpla con todas las expectativas de alguien que no sabe (o sabe poco) de teatro ya que el escenario se vio algo vacío sin embargo, como producir una obra es costoso por abarcar muchos aspectos de presupuesto y lleva tiempo y dedicación, realmente el resultado no estuvo mal. Claramente hay cosas por corregir, como elementos que aclaren más la cronología de los hechos (ya que para muchos pudo haber sido confuso cómo Ricardo Jordán logró tan rápidamente llegar al otro lado del mundo y enamorarse de Estella), a parte de los factores que están más relacionados a la actuación y dirección. Pero es entendible que no haya un resultado perfecto ya que muchos seguimos aprendiendo en la carrera y contamos con pocos recursos dentro del ámbito universitario.
Autor: Layla Jiménez, integrante del elenco de la CUT
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