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Reseñas sobre las Puestas En Escena de la CUT 2024.

  • Taller de Investigación en Arte Teatral.
  • 11 jul 2024
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 13 jul 2024

Obra: El diablo toca mi puerta.

Teatro: La estación

Dirección: Raúl Reyes.

 

Empezaré por la primera obra que se presentó: El diablo toca a mi puerta. La obra se presentó en el teatro, la estación bajo la dirección del Prof. Raúl Reyes. Tuve la oportunidad de asistir todos los días de las funciones y tengo mucho que decir.

Ahora, quiero resaltar que a pesar de que la obra no estuvo mal, esperé muchísimo… más. La obra al inicio está un poco monótono, y no pasa mucho que sea interesante para el espectador en el inicio de la obra.

 

Con respecto a la actuación, cada actor se encontraba en sintonía diferente. Es como que por cada escena cada personaje estaba en un mundo diferente al que se plantea (incluso el universo de esta obra no lo sentí muy bien planteado o ejecutado), no sabía si lo que estaba viendo eran actuaciones realistas, grotescas, melodramáticas, absurdas, etc. Simplemente, era un caos a nivel actoral, al ver que había actores tratando de interpretar y luego había otros que intentaban representar.

 

¿Hubieron momentos cómicos? Sí, los hubo, pero como público lo más emocionante que pude experimentar fue cuando El Diablo apareció en escena, desde su entrada, sus gestos, voz, risa, corporalidad, y apariencia atrapó la atención de todos, no se podía dejar de mirar. Era imposible no mirarle, todos estábamos atraídos por él. Todo en el personaje hacía que  el público quisiera más.  Las personas se divertían y disfrutaban con el personaje. El diablo subió la energía del público, y a partir de ahí el público empezó a involucrarse con lo que sucedía en el escenario. El trabajo actoral del actor fue completo: muy buena dicción, modulaciones, intenciones en el texto, tono y timbre, proyección, expresiones faciales, gesticulaciones, uso del espacio, niveles de energía, y actuación.  La actuación de Eduardo Soto y la vida que le dio al personaje del diablo, es una de las cosas más memorables y excitantes de la obra. Quiero mencionar también el buen desempeño y trabajo actoral de Lair Rodríguez, Sharmaine Ramos, y Michael Andrión.

 

La propuesta y ejecución tanto de luces como de sonido no fueron del todo sobresaliente. La propuesta de luces a pesar de ser muy sencillo, fue un poco básico, y plano. Muchas veces la luz entraba donde no era o salía donde no debía, este tipo de errores hacían que se bajara la energía de una escena, que la acción dramática se perdiera, a su vez desconcentraba a los actores, y  a veces quedaban silencios repentinos que no eran buenos para la historia y con respecto a la propuesta de sonido, todavía me queda una pregunta rondando en la cabeza, ¿Por qué en la escena romántica de Ricardo Jordan y Estela, estaba de fondo el instrumental de una canción del musical La La Land? Todavía no logro comprenderlo. Este musical no se asocia en nada con la historia, la obra, el dramaturgo y director, entonces... ¿cómo es que quedó en la obra “El diablo toca mi puerta"?

Utilizar una canción de un musical específico en una obra que no guarda relación con el contexto o la temática original de la canción puede plantear algunos problemas, como: los derechos de autor, la falta de licencias y permisos. Incluso si solo se utilizó el instrumental, incluir una canción de un musical en una obra que no guarda relación con el contexto original crea una desconexión para el público que conoce la pieza, el musical, y la obra. En mi opinión, encontré extraño y confuso escuchar una canción que no encaja con la narrativa y los personajes de la obra. Faltó coherencia y unidad. Incluir elementos que no se ajustan al tono o al estilo de la obra puede afectar la integridad artística y la experiencia general.


En cuanto al vestuario me queda decir que el haber puesto al personaje del diablo todo de blanco, no fue una buena decisión. El que estuviera de blanco solo funcionaba en los momentos cuando entraba el personaje a escena porque había poca luz y se mostraba su silueta (esto duraba solo un par de segundos). En el resto de la escena (media hora cada una), el personaje resplandecía y brillaba demasiado cuando las luces subían de intensidad y bañaban el escenario.



Obra: Las palabras en la arena.

Teatro: La estación

Dirección: Raúl Reyes.

 

La historia de la obra fue incomprensible, confusa, carecía de cohesión, y claridad. Las actuaciones eran superficiales y carecían de profundidad emocional, lo que hacía difícil comprender a los personajes y sus dilemas. El vestuario de los actores pudo ser mejor, al ser una obra de época hubo discrepancias en el vestuario. El vestuario de los dos actores principales fueron -en resumen- mal ejecutados.

El vestuario de la actriz Wilcaris Zambrano no era para nada de la época en la que se plantea en la obra. Tanto la elección de telas, calzado, y maquillaje fueron erróneas. Incluso la actriz tenia un tipo de colgantes que salían de la tela, lo que hacia que no se le apareciera en nada su rostro, facciones y gestos. Con el actor Aaron Rodríguez, la falda que tenía puesta tenía pedazos de foami escarchado, y para simular el calzado de los romanos, le colocaron pedazos de cinta adhesiva aislante eléctrica gutapercha, un tipo de tape electricista, esto me causó preocupación por el actor, ya que para el momento de quitarse el tape pensé que podría crearle algún tipo de lesión leve en sus piernas.


Con respecto a la escenografía, no había casi nada en el espacio, solo una ventana y dos cercos. Lo que hizo que el espacio estuviera vacío y plano.  La escenografía parecía pertenecer a diferentes épocas y estilos, como por ejemplo la ventana francesa, cuando el universo de la obra está basada en la época bíblica de Jesús. Creando una disonancia visual que distrajo del contenido de la obra.

 

En resumen estas dos obras para ser una trabajo de la compañía universitaria de teatro, un grupo en donde se supone que están los mejores estudiantes, actores, y representantes del teatro universitario, es un poco decepcionante ver montajes que no tienen mucha calidad. La CUT debe lucirse con todo lo que presenten y representar a la universidad y a la escuela de teatro y no se está haciendo. Esto no es culpa en su totalidad de los actores, sino de quien dirige la compañía al no profesionalizar la compañía.

Estas dos puestas en escena llevaban meses de ensayo, y preparación, y sostengo que todos los errores de producción como vestuario, luces, sonido, y actuación es responsabilidad del director y solo del director. Hubo una serie de decisiones desafortunadas que tomó el director, que impactaron negativamente en la calidad general de las obras. Desde la dirección hasta los aspectos técnicos y visuales, la falta de coherencia y la mala ejecución fueron evidentes. Las personas sacan de su tiempo y dinero para invertirlos en montajes de calidades bien ejecutados, y sinceramente eso le faltó a la compañía universitaria en la temporada de este año. Recomendaría la obra “El diablo toca mi puerta”, sin embargo, la segunda obra “Las palabras de la arena no la recomendaría por respeto al espectador, al menos que se vuelva a ejecutar de una buena manera.

M.R.

Milagros Rangel

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